lunes, 26 de marzo de 2012

y nunca acabaremos de ver una película.

Nunca olvidare ese viernes, ese viernes de diciembre, los dos tumbados en el sofá, viendo aquella película de miedo. Pocos centímetros separaban nuestros cuerpos. En cuestión de minutos la vergüenza se transformó en ganas, y lo que eran centímetros se transformaron en milímetros. Tu torso fundido con el mío, tu respiración golpeándome el cuello, dificultando cada vez más la mía, todo empezó muy despacio y culminó en el mejor momento, en el mayor de los placeres. Mientras nuestras lenguas se enredaban y nuestros torsos se unían cada vez más, nuestras miradas se cruzaron, y ocurrió. Ese momento, tan mágico, tan especial, que ni el alzheimer podrá borrar de mi mente. Fue un golpe directo y conciso. El amor me había encontrado. 16
 

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